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Este es el Top Ten
Germán Ramos Navas
El top ten (los 10 mejores) de los tequilas fue elaborado al observar básicamente el sabor y aroma de cada uno de las marcas. Pero además, se tomaron en cuenta las características del cultivo de la materia prima el agave azul, de la región, asi como el proceso de destilación.
En esa amplia labor para detectar los mejores tequilas de la industria, se culminó con esta clasificación:
El Tesoro de Don Felipe es un tequila elaborado en Arandas. Su agave se logró con un cultivo muy cuidado de alrededor de ocho años. La destilación se realiza con una paciencia donde se refina en varias ocasiones para alcanzar un tequila aromático. Agregado elemental es el agua de varios manantiales de la región que provoca esa culminación de un tequila equilibrado, aroma tenue y sabor aceptable para todo paladar, que no lastima las papilas, que refresca boca y garganta con sus sabores a campo, con esenciales yerbales, algunos cítricos y sabor a la tierra.
Siete Leguas blanco muestra la característica del agave de Los Altos de Jalisco. Por su lenta destilación provoca un sabor y aroma templado y fresco. La fábrica está afincada en Atotonilco desde hace 60 años que permite un proceso artesanal que se observa en el sabor original, firme y que gusta al paladar y no golpea al gusto. Reune la fuerza de la tierra y la yerba, del azucar natural y que reanima el cuerpo. El cambio de botella hace unos años alejó a algunos consumidores, que al paso del tiempo recupera, donde seguramente si viviera Pancho Villa se tomaría un par de shots, en honor a su yegua Siete Leguas.
Cuervo Negro es agradable al paladar a pesar de que está entre un refrescante tequila blanco y un sabor reposado que le quita al paladar lo original del agave fuerte de las tierras de Tequila. Mucho cuidado en su elaboración sin caer en la búsqueda de ser una bebida que algunos industriales clasifican de premium, porque conserva mucho de su fortaleza de yerbas y tierra roja. Algunos problemas para localizarlo en el mercado, pero merece la pena captarlo.
El Antiguo de la portentosa casa Herradura por fin está alcanzando su perfil, en especial el blanco. En la fábrica no habían logrado determinar un sabor que lo definiera. Quizá por el cambio de propietarios de unos que son tequileros y otros whisqueros que se alejaron de la esencia de la bebida regional, como es el tequila, muy distante a producir whisky con menos elaboración y proceso. Dejó atrás su sabor bravo, desbocado, con esencias de metano y muy tierno. Ahora alcanzó un perfil salvaje y puro, característico del agave de Tequila, que en ocasiones golpea a algunos paladares.
Tequila Corralejo. Reafirmó su sabor fuerte con algunos matices agradables a tierra y yerbas frescas de campo. Logra esas características de su agave de las tierras de Pénjamo, en Guanajuato un tanto distintas a lo alcanzado en tierras jaliscienses, pero que da el toque especial que acepta todo consumidor, sin fastidiar a la boca y sentir su paso por el cuerpo. Muchos años de esfuerzo donde no requería de salir con una historia de la hacienda de Corralejo, del Cura Hidalgo, porque retomó que elabora tequila, no historia.
San Matías Gran Reserva. Sin ser muy afecto a los tequilas resposados y con exceso de añejamiento, porque se alejan del tequila natural como es el blanco, conocedores insistieron en este producto, que si es de antología. Excesivamente cuidado que provoca un buen tequila, con algunos sabores dulces, como vainilla que llega a equilibrar los puntos de madera, seguramente de las barricas donde se maduró. Conserva el sabor original de un tequila fresco de Los Altos, de Atotonilco, de tierras con mucho sol y tardes de sombra. Tan bueno o mejor que muchos de esta categoría, pero sin exhaltarlo en exceso en su mercadotecnia y además, permitido para cualquier bolsillo.
Cascahuin Reposado. De modesta destilería pero de un excelente sabor, con elementos originales del agave, bien refinado que evita los sabores pesados de la tierra tequileña, con yerba brava pero sin llegar a fastidiar. A pesar de advertir la etiqueta de reposado, se acerca más a un buen blanco. Un aroma de buena barrica, con residuos de whisky, ya que seguramente son barriles de roble blancos comprados a fábricas inglesas o estadunidenses, pero donde ya el tequila dejó su nota. Gratificante su contacto en la boca que despierta el olfato y refresca el cuerpo.
Hornitos Plata. Es el imprescindible de todo tequila completo. Cuidado por muchos años que permite conservar a sus consumidores cautivos que invariablemente saben que son dos y quizá tres shots, para en verdad disfrutar una bebida con las características del agave de Tequila, fuerte, golpeador, con sabor a tierra roja y fuertes yerbas cocidas por el sol, algunos cítricos, que deja un sabor bronco y estimulante. Es una joya.
El Tequileño. Su sabor definido continúa en el paso de los años. Cuando se toma, el paladar acepta bien las características de un tequila fuerte, completo, con agave de tierras rojas y mucho sol, perfectamente destilado y sin rasgos de metales propias de esos llanos. Pesado pero refrescante, con su aroma tradicional. Junto con Hornitos conservan sus seguidores como consecuencia de mantener el nivel de calidad, que no buscan cambios impulsados por la mercadotecnia, que sustituyen la botella artesanal por una parecida a pomo de perfume, y que es una buena inversión para alcanzar un tequila natural.
Black Barrel. Buen tequila que parece que busca su clientela de consumidores de nivel alto. Quizá por lo mismo el nombre muy lejos de que puede ser identificado como un tequila artesanal, porque busca cierta diferenciación. Su sabor intenta ser reposado o bien añejado, pero deja algunos destellos frescos del original, del blanco, por lo cual no empalaga totalmente, aunque luego tiene pequeños destellos de vainilla y mile, quizá por residuos de las barricas, pero sólo permite dos shots. Difícil encontrar en todos los anaqueles, ni aceptable para todos los bolsillos, pero si tiene su calidad porque conserva los rasgos de un tequila puro.
Atrás quedan más de 400 marcas, algunas que en su momento estarían en el top ten, pero que su esencia cambio por varios factores, como cultivos, combinaciones de agaves, destilación, búsqueda de perfiles propios, descuido de calidad, respuesta a la mercadotecnica, pero todo olvidando que la atracción al tequila, es que es una bebida artesanal.