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Deprimidas…
Germán Ramos Navas
Ahora es el momento para que los especialistas y asesores de la industria tequilera estuvieran realizando la práctica que se conoce en el argot legislativo como “lobbying” entre los diputados y senadores de los diversos partidos en el Congreso, es decir en la cámara de diputados y con los senadores.
Pero resulta que no existe representante alguno de los tequileros para cabildear con los legisladores que están en francas negociaciones para el presupuesto federal del próximo año y dónde se podría alcanzar una importante reducción del IEPES, ese impuesto especial que mantiene desde hace más de 5 años deprimidas las ventas de tequila en el mercado nacional, precisamente por el incremento del precio de venta de la bebida, por la aplicación de ese gravamen.
El alto impuesto especial –IEPES- es la principal preocupación de los integrantes de la actividad. Aunque para algunos ahora se sumó la inquietud porque se está renegociando el Tratado de Libre Comercio –TLC- con Estados Unidos y Canadá, los mercados más importantes de las exportaciones de tequila, dónde posiblemente la bebida puede ser afectada con la carga de aranceles especiales como lo ha adelantado el presidente Donald Trump.
Más de un tequilero ha expresado su malestar que su empresa más que ser tequilera semeja a ser recaudadora de impuestos, porque al recibir el importe de la venta, debe de informar y transmitir a las autoridades federales el pago de ese impuesto especial. Pero también han revelado la consecuencia de este pesado gravamen: tener altas existencias en sus empresas, porque las ventas nacionales van en declive, ya que el precio final al consumidor de tequila se incrementa y cambian su compra por otras bebidas.
Por lo mismo, las estanterías de vinaterías y supermercados están atiborradas de whisquies de bajo precio que también son de mala calidad, aun cuando también tienen que pagar el impuesto especial. Porque no es lo mismo, un tequila que su magnífica materia prima como es el agave azul tiene un tiempo de cosecha de entre 7 a 9 años, cuando la bebida extranjera se realiza con granos que tienen una producción semestral y con procesos industriales más sencillos.
La cámara tequilera es quien debe tener como punto central el buscar bajar el impuesto especial, para que la oferta de tequila sea más accesible y se incrementen las ventas nacionales. Por ello, tiene que invertir en contratar un despacho especializado para cabildear con los legisladores o bien preparar un equipo especializado que ya estuviera en las oficinas de los diputados y senadores en la Ciudad de México exponiendo la preocupación de los industriales del ramo. Sin embargo, por como está la situación, se observa que el próximo año será otro periodo deprimido en ventas de tequila en el país, invadido de bebidas extranjeras de ínfima calidad y bajos precios. (shot)

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