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Sacrifican a la gallina tequilera
Germán Ramos Navas
En la industria tequilera se está sacrificando a la gallina de los huevos de oro. Quizá en muy pocos años no se tendrán los valiosos blanquillos de la productiva y noble actividad como es la obtención del tequila.
El campo tequileño donde se inicia la industria está en el olvido. Tanto los predios de los campesinos independientes como en las tierras que pertenecen a las marcas tequileñas. Sin embargo, algunos productores ya empiezan a dejar de cultivar agave azul, precisamente por la poca importancia que se le da a la planta en toda la actividad y dedican sus tierras a otros cultivos.
Para ser precisos hay muy poca investigación sobre el agave. Muy pocos especialistas se dedican a estudiar la planta, pero de manera individual y con gran esfuerzo profesional. Los industriales sólo buscan que la maduración de la planta sea más rápida, para no esperar mínimo los siete años para tener agave maduro para industrializar. Y, las autoridades, el gobierno estatal sólo hace política alrededor de la industria.
El agave está en el total olvido. Las técnicas de cultivo siguen siendo como hace un siglo. Nada de investigación seria y productiva. Las autoridades sólo con ocurrencias como establecer invernaderos de berries en la región de Tequila para rescatar el paisaje y lograr el reordenamiento de la zona. La otra es ayudar a los industriales a que no contaminen con desechos industriales, cuando es un tema legal que no deben ensuciar el medio ambiente.
Ya es momento de impulsar la investigación total de los procesos de la actividad. Desde la degradación de las propiedades de los hijuelos del agave, hasta la conservación de los murciélagos en algunas zonas de cultivo que permiten alcanzar excelentes plantas con el fertilizante que deja esa especie. Una investigación altamente profesional muy lejos de crear una organismo burocrático.
Por supuesto no es labor exclusiva de los industriales, ni del Consejo Regulador del Tequila (CRT), organismo que ya estableció su límite de atribuciones, ni de una u otra universidad, ni obligación del gobierno por el riesgo de hacer una entidad burocrática y política.
Sólo así, con mucha investigación se evitaría una fuerte crisis de la industria, aun cuando se insiste que hay agave para más de cinco años de producción, pero con unas plantas cada vez más degradadas en sus propiedades, precisamente porque no se ha buscado mejorarla y tener un mejor aprovechamiento. Ahí está la moneda en el aire.
Y que venga otro shot…
geranas@hotmail.com

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