Shot
Dónde está Don González
Germán Ramos Navas
El tequila Don Julio es una leyenda y un buen recuerdo para el paladar. Característico del tequila de la región de Los Altos de Jalisco: cristalino con un buen toque de cítricos, con una carga de nuez y de la tierra roja de las tierras, cañadas y lomas de la zona. Así fue esa bebida emblemática.
Ahora ese tequila es una marca que se confunde con muchos dones que va desde Don Roberto, Don Antonio, Don Amado, Don, Don y más don…porque aparecieron muchos en el mercado, algunos buenos, tanto de la región de Don Julio González, como de Tequila. Y ahí están en el mercado, en la duda del consumidor de cuál será el mejor Don, porque antes sólo era uno, pero quedó en sólo negocio, de vender y traspasar la marca, que no en el buen tequila que fue.
La empresa trasnacional Diageo que regentea la marca, que no el buen tequila, hace castillos en el aire con su director Mariano Perotti, que habla de muchos números, de que hay mucha inversión, la cual se anunció hace un par de años para sus instalaciones de La Barca y Atotonilco, de que hay muchas exportaciones principalmente a Estados Unidos, etc. Y, Don Julio quedó en leyenda. No más.
Existe un fenómeno en la trasnacionalización de las fábricas de tequila, que son ya varias. Están dirigidas en los despacho de las ciudades sin gran conocimiento de la noble actividad tequilera, pero además con el supuesto de que el consumir de tequila es un neófito de la bebida. Ahí está ese ejecutivo que descubrió el hilo negro, porque dice que Don Julio es bueno porque se destila en barricas de barro y tiene doble destilación.
Pero, además presume que ahora tendrá un nuevo producto Don Julio: “tequila de sabor”. Ninguna empresa de cogñac que se respete nunca ha pensado en presentar un “cogñac con sabor” como puede ser con refresco de cola que le dan por llamar Paris de Noche, que los que conocen de cogñac dicen que echan a perder el gran cogñac cuando le ponen la gaseosa. Igual sucede con el tequila. En fin.
Quizá Diageo busca el milagro para reposicionar a Don Julio, que para empezar se salió de mercado con sus altos precios, al tratar de vender sólo mercadotecnia jugando con la leyenda y más aún con un directivo que pasó por una empresa embotelladora de agua y otra de yogures, sin pena ni gloria, para ahora estar en una actividad que muestra que no entiende y vende saliva al corporativo. Quizá si se le dé la venta de pupusas.
Y anéctoda: En uno de los últimos homenajes en vida a Don Julio González, el Consejo Regulador del Tequila (CRT) en su sede en Guadalajara, le pidió al entonces presidente Felipe Calderón que le entregara una distinción al pilar de la industria. Así lo hizo, pero con desgano y los invitados por supuesto brindaron con Don Julio, pero no el entonces mandatario. Un auxiliar me platico después que no brindó Calderón porque entonces existía la versión de que el presidente se pasaba de copas todas las tardes en Los Pinos y pues no quería dar motivo. Se la perdió.
Y a otro shot…
geranas@hotmail.com

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